Juan Guardo: “La palabra de Dios sacó las adicciones de mi vida”

SOCIEDAD

Su nombre lo conocerán varios fiscales, jueces y la comunidad misma. Era una persona que se dedicaba a delinquir, al consumo y a la venta de estupefacientes. Un ser que era despreciado por la sociedad raíz de sus acciones.

Desde muy joven le tocó atravesar una dura situación. Cuántas veces se lo habrá visto después de consumir. Cuántas veces se lo ha visto al pasar por la Comisaría.

Ha llegado a tocar fondo poniendo en peligro incluso a su familia. Sin embargo un día tomó una decisión que lo marcó para siempre: cambiar estos malos hábitos por la palabra de Dios.

Testimonio conmovedor de Juan Guardo, una persona y una historia que demuestran que cuando se quiere se puede. Que se puede cambiar y buscar lo bueno.

Hoy tiene otra perspectiva de vida y una fortaleza importante para pararse delante de una cámara de televisión sin tener temor a nada de lo que le puedan decir y hablar de su pasado y contar esta mala experiencia que lamentablemente ha tenido que vivir para darse cuenta de que lo que estaba haciendo estaba mal.

El mensaje es claro: que las personas, principalmente los jóvenes, tengan esta fortaleza para poder salir de estas adicciones.

“Hemos sido despreciados en esta vida y en esta tierra pero tuve la posibilidad de cambiar mi camino y mi vida. La intención es transmitir un mensaje a las personas de que hay una esperanza y una manera de vivir diferente a la que los jóvenes hoy están viviendo y en la que la gente se enreda en los negocios que ofrece la vida donde uno equivocadamente se mete y hay veces que no puede salir”, manifestó Juan.

Y añadió: “Los jóvenes por fumarse una marihuana o consumir cocaína hacen muchas cosas. Los chicos se pelean con la familia, ya no son los mismos de antes. La droga los cambia, los hace rebeldes y terminan delinquiendo en su hogar y muchas personas acaban presas. Y tantas cosas que suceden. Yo atravesé por todo esto. Vendíamos estupefacientes con mi esposa, eramos consumidores y a la vez arruinábamos a muchos jóvenes, los llevábamos a la perdición. Destrozábamos hogares, hacíamos sufrir a muchas madres que veían a sus hijos así de esa manera”.

“Pero un día tuve una necesidad con mis dos hijas y Dios me ayudo a recapacitar sobre mi vida y a poder tomar otro camino. Dios sacó las adicciones de mi vida y ha depositado el mensaje a muchos personas y jóvenes que podemos llevar la palabra de que hay una oportunidad de que su vida cambie, que no todo esta terminado. Uno se encuentra encerrado y trata de tapar ese vació o esa necesidad que tienen de ir a fumar, ir a tomar y hacer tantas cosas. Pero Dios le demostró a mi vida que el tiene se remedio que necesitamos, que no necesitamos estupefacientes, cocaína, ni marihuana para vivir la vida. Solo el puede cambiar nuestras vidas”, expresó.

Asimismo Juan manifiesta: “Atravesamos muchas cosas antes de conocer el camino del Señor. Pasamos por momentos muy malos como toda persona antes de conocer a Dios y Dios ve su necesidad, que algo les sucede. Cuantas cosas que nos suceden y llega un limite en que uno no puede con sus propias fuerzas y no quiere seguir, desea morirse y no existir pensando que no hay oportunidades hacia adelante. Gracias al Señor que el nos encontró en su camino y nos pudo brindar una salida”.

MOVILERO: ¿Cual fue el peor momento que atravesaste y dijiste acá basta, ya no quiero mas?

JUAN: El peor momento fue cuando le hicieron allanamientos a mi familia, a mi madre, mis hermanas habían caído presas. No le di importancia en ese momento pero después empezaron a suceder otras cosas. Las cosas ya no iban como uno veía normalmente, uno veía que las cosas se complicaban. Hasta que llegó un momento en que casi perdí a mis dos hijas. Cuando fui al camino del Señor gracias a Dios me las devolvió y eso fue lo lo que me marco mi vida. Pude entender que hay alguien que nos escucha, hay alguien que te puede ayudar y sacarte adelante.

MOVILERO: ¿Tuviste alguna recaída o fue esto y cambio tu vida para siempre?

JUAN: Sino era por gracias de Dios hoy yo estaría en algún loquero porque la gente piensa que las cosas que uno experimenta en la tierra lo llevan directamente al loquero. Pero hoy me puedo ver aquí y puedo recapacitar y recordar que Dios tiene el poder para cambiar a las personas y cambiar las circunstancias en la que se encuentran.

MOVILERO: Hoy trabajas y tenes que cumplir un horario en este caso para laburar y llevar dignamente el pan de cada día a tus hijos.

JUAN: Hoy es una forma diferente a la que en su tiempo teniamos para ganar algún dinero. Hoy me levanto a la mañana con una expectativa nueva, con una meta, un paso mas que tengo que caminar. Llevar el dinero al hogar es algo santificante que uno hace pero uno lo disfruta porque lo puede compartir con la familia.

También me demuestra que el dinero no hace feliz a la persona sino que si uno se lo gana honradamente lo puede disfrutar con su familia. Poder regresar a su hogar, levantarse y poder decir que es un día mas que tenemos de vida para seguir adelante.

Nos ha cambiado la vida a mi a mi esposa, los dos salimos del mismo lugar, los dos servimos a Dios hoy día, los dos seguimos este camino gracias al Señor y llevamos la palabra muchas personas. Nuestra vida cambio.

MOVILERO: Cambió hasta tu semblante.

JUAN: Cuando andábamos perdidos que veía la gente, un chico drogadicto que vendía en el barrio. Los vecinos me tenían que estar mirando vendiendo droga arengando a los chicos. Tal vez muchas veces callaban por temor, sin saber ellos que nosotros teníamos una necesidad dentro que no era lo que nosotros queríamos hacer pero las circunstancias te llevan a muchas cosas.

MOVILERO: ¿Cuánto han tenido que ve tus padres?

JUAN: Mi papa mucho porque muchas veces estuvo en contra de estas cosas y muchas veces me daba vergüenza a mi ya  mi hermana porque todos estuvimos metidos en este negocio. Que mi papa hable y que los hijos estén en el barrio vendiendo droga no sentíamos avergonzados por avergonzarlo a el. Yo lo quiero mucho a mi papa y mi mama porque ellos siempre esperaron algo diferente de mi vida.

MOVILERO: ¿Hoy te avergüenza algo?

JUAN: Hoy no me avergüenzo de nada porque uno mismo sabe como su vida cambio, en qué momento Dios te brindé la salida y cual fue tu último sufrimiento, cual fue lo que marco tu vida. Hoy no me avergüenzo de nada sino que estoy agradecido de poder decirle a la gente que hay un Dios que ama sus vidas y hay un Dios que las espera siempre a todas las personas necesitadas.

 

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