Impusieron el nombre de Alfredo Borris a una calle de Charata

SOCIEDAD

Anoche se llevó adelante el acto de imposición de nombre de Alfredo Borris a un pasaje de la ciudad de Charata. Se trata de una arteria ubicada en Chacra N° 130, que nace desde calle Buenos Aires en dirección a Ruta 12 entre Falucho y Monseñor de Carlo.

Este importante acontecimiento se llevó adelante con la presencia de la Intendente María Luisa Chomiak, el Presidente de Concejo Enrique Obligado, familiares, concejales, funcionarios municipales y vecinos del lugar.

Una noche muy especial para la familia de Alfredo Borris quienes formularon el pedido para que esta arteria lleve su nombre como homenaje a su trayectoria y accionar dentro de la comunidad, solicitud que luego fuera aprobada a través de una ordenanza sancionada por Concejo Municipal.

La intendente María Luisa Chomiak celebró el establecimiento de esta ordenanza “que impone el nombre de una persona que dejó su huella aquí en la ciudad y sobre todo con profundos valores que hacen que lo podamos destacar. No tengo dudas que detrás de el hay muchos hombres y mujeres que si bien de pronto están en el anonimato y no rezan sus nombres en uno de los pasajes o calles, si son merecedores de este homenaje, son los que nos legaron esta ciudad maravillosa la cual hoy todos la disfrutamos”, expresó la jefa comunal.

Reseña de la vida de Alfredo Borris

“Es una alegría ver la felicidad de su familia. Es muy bueno poder reencontrarnos con la familia. Es un lindo momento sobre todo para los vecinos de este barrio que cada vez que lo visitamos vemos como crece a pasos agigantados”.

Alfredo Borris era hijo de inmigrantes rusos, sus padres vinieron a la argentina en la época de la Segunda Guerra Mundial. Alfredo nace en el año 1928, en General Pinedo, luego a sus 5 años viene junto a su familia a radicarse en Charata, se casa con Ida Albrech, y van a vivir a la zona rural de Charata. Tuvo siete hijos y se dedicó a la producción tambera, instalando su propio tambo.

Fue uno de los socios fundadores de Retagra una de las primeras empresas lácteas de la ciudad, y también de la Iglesia Evangélica Congregacional. Fue un hombre reconocido por su espíritu trabajador, muy solidario, luchador y visionario. Falleció en enero de 1987, a los 58 años.

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