dom. Ene 26th, 2020

Charata: Eduardo Boglietti, tras 45 años de trabajo, se despide del Nuevo Banco del Chaco

Para Eduardo Boglietti hoy ha sido su ultimo día de trabajo. Tras 45 años de trabajo en el banco el hombre se acogió a la jubilación.

En esta jornada especial sus compañeros del Nuevo Banco Del Chaco lo despidieron mimándolo con medialunas, cotillón y carteles llenos de admiración y cariño hacia colega que hoy dijo adiós a la entidad crediticia.

En dialogo con MOVILERO.com.ar Eduardo no oculta su emoción, hasta las lagrimas. No es fácil despedir de su lugar de trabajo de un día para el otro: «Estuve muchos años dentro de la institución, poniéndole el lomo. No es sencillo, cuando entre al banco tenía 19 años, son muchos años acá adentro. Si bien estuve afuera, son muchos años, bancándome un montón de cosas. En todos estos años traté de estar con la gente. Le pido disculpas a mucha gente que a lo mejor no la he atendido bien. Tratamos de sacarle el pecho a todo esto, la estamos peleando, hacemos lo que podemos. Tratamos de atender lo mejor posible a la gente. También tengo mi carácter y a la gente que por ahí no la supe atender o no supieron entenderme les pido disculpas», manifiesta.

Boglietti es consciente que empieza una nueva etapa en su vida lejos de las carpetas, las fotocopias y la ventanillas. Y lo asume casi como un desafío: «Llegó la hora de cambiar, llegó la hora de ver que hacemos. Tendremos que buscar algo para pasar el tiempo, son muchos años y muchas horas en la es cuales hemos estado acá adentro. Tengo 45 años de aporte», contó.

En este trabajo existe la posibilidad del cara a cara con el cliente del banco y a veces hay que hacer hasta de psicólogo: «Tenes que ser psicólogo, a veces tenes que ser malo, tenes que ser bueno, tenes que poner la cara. La gente hoy está muy alterada. A veces los tratas bien y ellos mismos te tratan mal, son muchas cosas que te van apareciendo y tenes que saberlas manejar, tenes que saberla llevar. Vos te comes la bronca, te vas a tu casa y te agarras con tu gente, con tu familia. Son momentos muy jodidos que tenes que sobrepasarlos».

En esta vida que desarrolló en el banco, Eduardo ha atravesado momentos lindos, momentos agradables y momentos de tristeza y de lucha que se ha dado por ejemplo años atrás en que la permanencia de la entidad crediticia y su fuente de trabajo estuvieron en peligro. «Fueron momentos muy difíciles, nos han cerrado las puertas, hemos estado mucho tiempo viniendo a marcar la tarjeta únicamente, teníamos el tesoro tomado. Son tiempos muy difíciles que pasamos, nos daban 50 pesos por fin de semana, teníamos para comprar la carne y nada mas. No me preguntes como hice para sobrepasar todo eso, había que pagar luz, canal, teléfono y todas las cosas. Fueron épocas muy duras pero pudimos sacarla adelante.

Consultado sobre qué le dio la institución, Boglietti manifiesta: «El banco me dio un buen pasar, dentro de todo no la pasamos mal, hoy no nos podemos quejar, hemos pasado momentos lindos y momentos graves, hemos ganado bien y hemos ganado mal. No todas las épocas fueron buenas. Aprendí un montón, a tratar con la gente por ejemplo. Yo miro a la persona a los ojos y ya se lo que me esta diciendo.

Te cuesta dejar los amigos, los compañeros que hiciste. Yo estuve en todos lados, estuve en Campo Largo, en San Bernardo, en General Pinedo, en Santa Sylvina, anduve por todos lados caminando. Son  amistades que vos dejas, chicos que a lo mejor no vas a ver mas. Esas cosas no te las podes olvidar nunca», agregó.

Cuál es el mensaje a aquellos que están en una misma situación y para dignificar el trabajo. «A los compañeros mas jóvenes les digo que en cuanto a la atención al publico hay que tratar de atender lo mejor posible, son jóvenes y a veces no entienden. Nosotros hemos empezado con la maquinita que le dabas manija, y hoy tienen computadoras y mas elementos para la atención al publico. Deben tratar de que el cliente siempre salga bien atendido», sostuvo Eduardo Boglietti.

Seguramente a partir de ahora deberá tratar de que esta separación del que fue su lugar por mucho tiempo sea lo mas llevadero posible. Va a extrañar el sonar del despertador o la alarma del teléfono. Serán otros tiempos en el que habrá que acostumbrarse. «El despertador ya casi no lo necesitaba, tengo 40 años y pico de levantarme todos los días a las 5 y media de la mañana. A mi se me cambio la siesta por la noche. Son etapas de la vida que se van cambiando y tenes que rumbearlas», finalizó.

 

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