sáb. Abr 17th, 2021

Carlos Mandrini: «La amputación de un brazo no es impedimento para llevar una vida normal»

Carlos Mandrini nació en Bragado, Provincia de Buenos Aires, pero hace unos años está radicado en la ciudad de Charata. Lamentablemente a sus 18 años sufrió la amputación de su brazo derecho a raíz de un grave accidente en motocicleta.

No fue nada fácil poder superar este duro golpe. Sin embargo, Carlos pudo salir adelante y hoy esta incapacidad no es un impedimento para que pueda desarrollar su vida normal.

En la actualidad se lo ve muy activo al frente de su panadería. Se encarga de hornear el pan y luego lo sale a repartir a los distintos comercios de nuestra ciudad. Hasta tuvo la posibilidad de participar de distintos torneos de tiro donde ganó varios premios.

En diálogo con STC Informa Carlos contó su historia de vida y envió un emotivo mensaje: «El que tiene problemas de discapacidad que no se quede, que piensen en el futuro, que salgan adelante, que no le tengan miedo, que busquen trabajar en lo que les guste y van a salir adelante».

«Yo vine acá hace cinco años aproximadamente, llegué a Charata y andaba con el tema de los camiones. Yo del camión me tuve que bajar porque no me daba el psicofísico por el tema del brazo. Yo había tenido panadería anteriormente en Buenos Aires, la conocí a la familia Barranco, traje una vez a arreglar el camión y de ahí empezamos una relación con la hija. Me he casado acá y me quedé a vivir en Charata. Toda la vida hice panaderia, la discapacidad no es un problema, es algo normal, a mi no me perjudica en nada. Yo hago todo lo que se pueda hacer, por ahí alguna cosa se puede hacer más lenta que otra pero todo se hace», detalló.

Carlos contó que la amputación de su brazo se produjo a raíz de un grave accidente cuando tenía 18 años. «Tenía una moto grande y uno a los 18 años se piensa que es Heman, mas o menos, que nunca le va a pasar nada. Y bueno, me pasó, me tocó. La pase mal, pero todo se supera, con ganas. Primero uno es como que se amarga por lo que le pasa, la pasa mal. Pero al tiempito uno se pone a recapacitar y pensar y tratar de salir adelante, buscarle la vuelta a la vida. De ahí ya no paré más, empecé con el tema del camión, andaba con la panadería. Después al tiempo caí y acá estoy», expresó.

Consultado sobre cómo fue el proceso de adaptación porque, obviamente, no es lo mismo contar con los dos brazos que con uno. «Es difícil, pero no es imposible. Hay que tratar de pensar en salir adelante y pensar que todo se puede, no hay que decaerse. Uno empieza  atrabajar de una cosa, de la otra y vas superando».

Además Carlos dio mas detalles acerca de su oficio: «Yo en realidad soy maestro repostero, se lo que es repostería, masas, postres. También andamos en el tema del pan y las facturas que anduve muchos años, eso lo armo todo yo. Tengo un ayudante y estamos los dos. Hay que buscarle la vuelta, todo se puede, no hay que bajar los brazos, pensar en lo bueno y darle para adelante nomas».

Ni bien finaliza la cocción del pan comienza a repartir el producto a los comercios en la camioneta o en el auto. Y atiende a sus hijos, hasta le ata los cordones. «Algunos me miran y se ríen porque no creen que yo les ato los cordones con una sola mano, todo se puede», manifestó.

Carlos reveló que también practica tiro, una pasión que mas allá de su discapacidad puede llevarla adelante. «Estuvo compitiendo en un torneo internacional en representación de la República Argentina en Río Cuarto Córdoba. «Yo practico tiro a las hélices, eso me gusta, desde chiquito que lo hice, es mi pasión, con los muchachos practicamos tiro a la paloma en el Club Caza y Pesca de Charata. Ahora esta todo parado, con la pandemia estamos todos tranquilos, pero es lo que me gusta».

«Quiero dejar un mensaje a la gente, para el que tiene problemas de discapacidad que no se quede, que piensen en el futuro, que salgan adelante, que busquen trabajar en lo que les guste y van a salir adelante, no le tengan miedo. Es algo que yo lo siento como normal», finalizó.

 

 

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